sábado, 8 de mayo de 2010

TEORIA Y DIBUJOS EN CARBONCILLO









DIBUJO AL CARBONCILLO

EL CARBONCILLO

El carboncillo se fabrica en bastones de unos 13 a 15 cm por un diámetro que va desde la ramita de 5 mm. a la rama de hasta 1,5 cm. Algunas marcas ofrecen tres gradaciones: blando ' medio y duro.

Derivado del carboncillo, el lápiz carbón, conocido también como lápiz o crayón Conté, está constituido por una mina de carbón vegetal y sustancias aglutinantes protegidas por la madera del lápiz. Se fabrica en tres, cuatro y hasta seis gradaciones, indicadas con números, con letras o con los términos blando, duro, etc....

Otras variantes del carboncillo

Como variantes del carboncillo y el lápiz carbón se fabrican varios productos de excelente rendimiento y calidad. Son de carbón vegetal o artificial, comprimido, en algunos casos mezclado con arcilla y añadiendo siempre sustancias aglutinantes, logrando en conjunto la estabilidad del lápiz carbón y (sobre todo en las gradaciones blandas) la intensidad y fluidez de los colores al pastel. Cabe destacar las minas redondas con mezcla de arcilla de un negro intenso, mate, inalterable e incluso difícil de borrar; así como los bastones, barras y cretas en bastones, todos ellos máximos exponentes del dibujo al carbón.

Todos los fabricantes ofrecen estos productos en diferentes gradaciones. Hay que mencionar, también, el carbón en polvo, un medio que generalmente se combina con cretas o carbón comprimido contando siempre con aplicarlo mediante difuminos... y dedos.

Cretas blancas

La creta blanca, es la barra o el lápiz que utilizamos para realzar blancos en un dibujo al carbón o a la sanguina sobre papel de color.

Técnicas del carboncillo y el lápiz carbón

El primer condicionamiento del dibujo al carboncillo, y en cierto modo del lápiz carbón, es el hecho de dibujar con una punta que difícilmente puede mantenerse aguda y constante como la del lápiz grafito, lo cual supone y obliga a dibujar de manera más libre, menos precisa y desde luego, a una escala más amplia; con el carboncillo no pueden dibujarse miniaturas. Los estudios de figura al carboncillo suelen hacerse a media hoja como mínimo. Por lo mismo el dibujo al carboncillo ha de ser más libre, más suelto que el dibujo a lápiz grafito.

El tamaño más grande y la realización más libre condicionan también la manera de coger el carboncillo.

El segundo factor a tener en cuenta es que el carboncillo y el lápiz carbón son medios especialmente indicados para el estudio y la resolución de efectos de luz y sombra, de modelado, de volumen. Es conveniente, pues, elegir modelos y formas de iluminación que permitan realzar este factor. Como veremos en el capítulo de prácticas, en esta técnica interviene básicamente el esfumado con difumino y con dedos.

El carboncillo se borra con facilidad. Pasando un trapo por encima del dibujo desaparece..., pero no del todo: si el trazo dibujado es intenso queda una señal débil, difícil de eliminar totalmente, aun borrando con la goma de plástico.

La inestabilidad del carbón y del carboncillo hace necesaria la fijación del dibujo una vez terminado. El fijador no es otra cosa que una capa de líquido pulverizado que al secarse forma una película que cubre y protege el dibujo. El fijador se sirve en frascos y en aerosol. El fijador líquido se aplica soplando con un pulverizador manual. Es posible fijar con azúcar disuelto en agua y alcohol; también es posible fijar con un aerosol de laca para el cabello; pero lo más práctico y seguro es hacerlo con fijador en aerosol fabricado para este fin.

Veamos ahora, algunos aspectos básicos de la técnica del carboncillo y del lápiz carbón:

1. La inestabilidad del carboncillo no permite apoyar o rozar con las manos las partes dibujadas; esto obliga a dibujar con el palo del carboncillo dentro de la mano, como puede verse en esta ilustración

2. Para agrisar, degradar o ennegrecer es corriente romper un trozo de carboncillo y dibujar de lado, logrando trazos anchos y en cierto modo regulares.

3. Dibujando con un trozo de carboncillo plano, pero separándolo del papel un poco, se consiguen trazos amplios ya degradados de gran efecto y espontaneidad.

Peculiaridades del carboncillo

El carboncillo se borra fácilmente, Pasando el dedo por encima de un trazo de carboncillo, el dedo se lleva prácticamente el carbón en polvo, difuminando el trazo. Soplando con fuerza y de repente sobre una mancha negra, dibujada con carboncillo, desaparece parte del polvo dejado por el carboncillo, rebajando el tono que queda de color gris oscuro. Pasando el dedo limpio por encima de una mancha negra de carboncillo, el dedo se lleva gran parte del carboncillo «pintando» una franja netamente más clara. Por último, frotando con cierta energía, con un trapo, una mancha de carboncillo, el trapo se lleva todo el carbón, ensuciando las zonas adyacentes, quedando, sin embargo, la referencia de la mancha en un tono gris claro. Tratando de borrar con la goma ese gris claro, se rebaja el tono, pero nunca se llega al blanco absoluto del papel.

Generalidades y practicas con carboncillo

Para concebir un dibujo por medio de manchas es necesario abstraerse de la forma lineal de las imágenes y representarlas recurriendo a las manchas de tono, más o menos oscuras con diferentes formas. Estas manchas presentes en dibujo final, y en la propia concepción artística, no eliminarán de manera absoluta la posibilidad de realizar el encaje previo con líneas, como habitualmente se lleva a cabo.

Como sabemos, existen diversos medios para dibujar (lápiz de grafito, lápiz de carbón compuesto, carboncillo, sanguina y tinta), pero no todos se adaptan de forma idónea para dibujar con manchas, ya que este proceso requiere un medio que sea dúctil y muy rápido. En este sentido, el procedimientos de dibujo se podrían dividir en medios de línea y de mancha, destacando entre estos últimos el carboncillo y la sanguina, ya que permiten cubrir superficies a gran velocidad y oscurecer o aclarar los tonos rápidamente.

Antes de pasar a realizar un primer ejercicio, paso a paso, con el carboncillo, estudiaremos la diferencias entre el dibujo concebido como línea o como mancha y, después, veremos el efecto de mancha efectuado con tres medios diferentes.

El lápiz de grafito

Cualquier procedimiento para dibujar puede imitar la calidad expresiva de otro medio, pero el dibujante deberá seleccionar el tipo de instrumento que mejor se preste al trabajo que pretenda realizar y así obtener de él toda su posibilidad creadora. En este sentido, el Lápiz de grafito consigue la sensación de mancha, aunque resulta mucho más útil para dibujos de línea.

El carboncillo

Las barras de carboncillo, por su parte, tienen muchas limitaciones para poder efectuar líneas precisas y su aplicación más generalizada es la de manchar. Empleadas de forma plana, las barras de carboncillo permiten manchar a gran velocidad en la superficie del papel, en tanto que el lápiz de grafito para conseguir una mancha semejante necesita insistencia y, por ello, mucho más tiempo.

La sanguina

De características similares al carboncillo, la sanguina es un medio sumamente eficaz para representar los dibujos artísticos por medio de manchas de tono. Como el carbón se presta a

El dibujo concebido como mancha

Para aplicar los conceptos expuestos anteriormente ofrecemos el desarrollo, paso a paso, de un jarro ejecutado por medio de las manchas que produce el carboncillo. Fundamentalmente se trata de un ejemplo en cuya ejecución no es necesario llegar a un acabado muy perfecto, puesto que sólo pretendemos iniciarnos. Será suficiente con entrar en contacto con este medio trabajando con formatos de papel grande, ya que el dibujo así resulta mucho más cómodo y a la vez el carboncillo plantea posibilidades más ricas. Ejemplo

LA CABEZA

La cabeza es, sin lugar a dudas, el elemento más importante y expresivo de la figura humana. Por ello constituye un tema de constante interpretación en el arte, ya que reúne y manifiesta todas las sensaciones que nos identifican. La cabeza es la parte del cuerpo que más tiempo contemplamos, pues ella es quien nos mira, nos habla y, en suma, nos comunica los sentimientos y la propia personalidad del individuo con mayor precisión que cualquier otro elemento del cuerpo.

Un estudio importante para el dibujo de la cabeza es el análisis de las proporciones generales, que nos debe preocupar. Sin embargo, será el trabajo a partir del natural el que dote al dibujante de la necesaria experiencia para conocer y dominar esta parte del cuerpo.

La cabeza en el adulto

Entre las proporciones de la cabeza del niño y la del adulto hay una serie de diferencias muy notables, que todo dibujante debe conocer perfectamente. El canon más conocido de las proporciones de la cabeza del hombre es el que se representa en estos dibujos, visto de frente y de perfil.


Observando la cabeza frontalmente, y partiendo de un módulo, A, obtenido al tomar como medida el alto de la frente, comprobaremos que esta medida se repite también en la parte que va desde la ceja al final de la nariz y desde aquí al final de la barbilla. El ancho total de la cabeza, así vista, vendrá definido por dos módulos y medio.



No obstante, si apreciamos la cabeza de perfil ésta queda inscrita en un cuadrado, situándose los ojos a la mitad de la altura total.

En el niño

Entre las proporciones de la cabeza del niño y la del adulto hay una serie de diferencias muy notables, que todo dibujante debe conocer perfectamente. El canon más conocido de las proporciones de la cabeza del hombre es el que se representa en estos dibujos, visto de frente y de perfil. En este otro esquema comprobamos, frente a la localización observada de cada uno de los elementos del rostro humano adulto, que en el caso del niño los ojos ya no aparecen en la mitad del cuadrado y el volumen de la frente es ahora muy superior. Las cejas, por su parte, quedarán justo a la mitad del rostro. Así pues, apreciaremos con detalle la situación de los elementos del rostro, sabiendo en todo momento que los esquemas aquí expuestos responden a un canon ideal de proporciones, con el que será preciso buscar semejanzas y diferencias en cada caso real.

Las partes del rostro

Para dominar el dibujo de la cabeza humana no sólo es necesario conocer su forma externa y el canon de proporciones, sino que el artista debe representar con soltura, fidelidad y fuerza expresiva las partes del rostro, pues en ellas se reflejan los sentimientos más íntimos del ser humano, al tiempo que son rasgos identificadores únicos e irrepetibles.

El mejor camino para dibujar con perfección tales elementos es practicar estudios a partir de modelos diferentes y en distintas posiciones.

Ejercitemos esta tarea que, aunque en principio pudiera resultar ardua, finalmente nos reportará esa destreza determinante para dibujar el rostro humano.

En los estudios que el dibujante lleve a cabo de las diferentes partes del rostro no debe eliminar ningún elemento, por poca importancia que a primera vista tenga.

En el caso de la nariz se trata de un apéndice de menor relevancia que los ojos o los labios, pero que al ser un rasgo sobresaliente colabora en la expresividad general del rostro humano, al tiempo que cobra una enorme trascendencia en la representación de la cabeza de perfil.

La oreja se trata sin duda del motivo menos importante de todos los que configuran el rostro humano, y en numerosas ocasiones, incluso, queda oculto bajo el pelo, o porque la posición de la propia cabeza dificulta o impide su visibilidad

No obstante, en aquellos casos en que este elemento aparezca en un primer plano, o visiblemente destacada, la oreja debe ser reflejada en el dibujo con minuciosidad, reproduciendo todas sus sinuosidades y definiendo adecuadamente sus volúmenes.



Los ojos constituyen el elemento más importante del rostro humano, ya que reflejan con bastante fidelidad la personalidad del individuo. Juntamente con los labios, son a modo de ventanas, a través de las cuales pueden aflorar los sentimientos más diversos y los estados de ánimo más complejos. Cada mirada es diferente a las demás y también es distinta la manera en que en ella se refleja el estado de ánimo. Por esta razón es imprescindible que el artista practique abundantemente estudios del natural para que adquiera la destreza precisa


Para llevar a cabo el dibujo de un ojo, observado de frente y de perfil, comenzaremos efectuando el encaje de una forma pormenorizada y localizando las distintas partes: párpados, cejas, pupilas, etc.

La boca

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